Me he pensado lo del título de este artículo. Tenía otros como, “La osadía de Ángela” o “Todos somos Ángela” pero me he decantado por el que está puesto ahora.
Menudo revuelo has causado en las redes sociales y en los círculos mediáticos como prensa, radio y televisión, ávidos todos ellos de cualquier brote o signo antisistema o contestatario.
A la hora que estoy escribiendo (17:36 PM, hora canaria, del día 07/05/2015) lleva (en Facebook) 133.264 “me gusta” y unas 9700 veces que han compartido los documentos que subiste a esa red social. Ahí es nada. Ni en sueños te imaginabas el bombazo que iba a suponer tu carta respondona.
Pero, ¿quién eres? Hasta donde yo sé, una ciudadana normal. Sé que dedicas tu persona a dar o ayudar a los demás a que tengan salud, por tanto, trabajadora en el sector sanitario. También sé que eres madre y, por lo visto y oído, de estado civil DIVORCIADA. ¡Qué peligrosos somos los divorciados, amiga! ¡Quién te iba a decir que un domingo cualquiera te iban a llamar IRREGULAR! Y nada más y nada menos que el día de la cruz. ¡Vaya cruz, ser irregular! Por ahí nos las den todas.
Y ¡quién te iba a decir que sería la Santa Madre Iglesia la que te acusara de semejante situación! Y que encima te dijera que no podías estar en común-unión con tu hijo porque ella la Santa, la Madre, la Iglesia ha sustituido el Evangelio de Jesús por las normas-leyes de su catecismo y su maldito derecho canónico.
Nadie sabe sino tú (bueno yo también lo sé porque lo sufrí cuando pertenecía al clan) lo que por dentro tuviste que sentir. Rechazo y discriminación. Acataste, por honestidad, el mandato. Pero no te pudiste callar porque lo que llenó el vaso de tu indignación fue el recochineo del sobre, tan puesto de moda por ¡líbreme dios de nombrarlos!
Y ahí fue donde metiste el bisturí con ganas. Porque ellos, amiga, los leguleyos, los tibios, los de si pero no y viceversa, los más papistas que el papa, los de la guardia suiza, los del sanedrín occidental, hipócritas y sepulcros blanqueados se sienten ufanos a la hora de aplicar la norma pero se les cae el chiringuito, como castillo de naipes, cuando les tocas lo que más adoran y aman: el dinero. Por el dinero, Judas, le espichó una puñalada trapera (y valga la redundancia) a Jesús.
Ahora todos ellos defienden lo indefendible. Fíjate que para nada han mencionado lo del donativo para la causa. Porque esa ha sido tu irresponsabilidad y tu falta de generosidad. El decirles por escrito: “…no contribuiré con donativo alguno siendo consciente de que, tanto mi dinero como mi persona, no entramos dentro de lo que la iglesia considera normal”.
Ahí está la madre del cordero. Se estarán tirando de los pelos. Haz números, amiga, que de eso también sabes. Como en el “UN, DOS, TRES”: 133.264 “me gusta” a 1 euro, cada uno son: 133.264 euros que se hubieran llevado, por la jeta, en todo el país si te hubieras estado calladita. Así y todo, siguen aprovechándose de las arcas públicas con la puñetera X de la renta más los beneficios que les otorga un concordato más viejo que Matusalén. Pero quieren más y no se sacian.
Quería darte las gracias, Ángela, por tener el coraje y la valentía de ser una insumisa y una rebelde. Por ser consecuente y por tragarte esos nudos que, en aquel aciago domingo, te impidieron llorar.

Por José Miguel Izquierdo