¿Quiénes son los MYB? ¿Cuál es su “modus vivendi”? ¿Cuántos son? ¿Desde cuándo su aparición por este planeta? ¿A qué se dedican? ¿De qué padecen?
Los MYB son sencillamente los Meapilas y Beatos. La R.A.E. los define bien y añade otras acepciones. Paralelamente, existen sinónimos que, si los buscamos en el diccionario, nos lo aclaran mejor. Tales como, remilgada, santurrona, hipócrita, mojigato, puritano o gazmoño son términos a emplear.
En líneas generales, viven del cotilleo, del prejuicio, del juicio y de la crítica más exacerbada a los demás. Asisten a todo tipo de prácticas religiosas: reciben todos los sacramentos, excepto el orden (o desorden) sacerdotal reservado al macho-varón-hombre, procesiones, misas, vía-crucis, rosarios y novenas. Con ello, tranquilizan sus conciencias a la espera, en la otra vida, de recibir la tan ansiada recompensa del cielo (que según ellos está arriba y no en un orgasmo/eyaculación, por ejemplo).
Generalmente son la guardia pretoriana del clero. A este lo ensalzan, le hacen la pelota, le ríen las gracias a sus chistes, incluso sin son “picantitos”, empleando ese lenguaje purista y casto del que hacen gala. Critican sin piedad y ponen a caer de un burro a los curas que llaman “rojos de mierda” y que se atreven o han atrevido simplemente a mear fuera del tiesto, así sea por necesidad o salud mental.
Vomitan su mala leche o bilis contra toda persona que expresa su disconformidad con unas normas o leyes que, dicho sea de paso, no son dogmas de fe y, por tanto, se pueden derogar o cambiar. Líbrenos (quien sea) de ir en contra de los dogmas. Eso ya es motivo para la excomunión, la apostasía y la herejía. Al infierno.
Generalmente no leen y si lo hacen está limitado a los textos que elevan su “ego” para reafirmar en lo que creen o para tranquilizar su espíritu.
Creen, tienen fe, dicen. Pero no razonan. Asumen la doctrina del “porque lo digo yo” o porque se los dice Dios (¿cuándo y dónde se produce el origen de esas conversaciones). Los humanos que no estamos de acuerdo somos escoria, ateos, protestantes, pecadores, fornicadores sin freno, curas rojos de mierda, merecedores, en resumen, de una condena eterna en el infierno (que para ellos está abajo y no en una permanente y cotidiana situación caótica ya sea del vecino o del político de turno).
Los MYB carecen de empatía y solidaridad hasta con los de su misma cuerda. Son tan narcisistas que son incapaces de sentir el dolor, la soledad, el sufrimiento o la tristeza de otras personas. Lo que importa es cumplir la ley y argumentan con insultos y hasta escriben todo un texto con mayúsculas, que en lenguaje internauta significa gritar.
El sexo es su tema favorito, depende. A la chita callando, en secreto, y si se lo proponen, el marqués de Sade se queda en Bob Esponja. Ahora bien, de la puerta para afuera disparan a matar. Predican que el sexo es exclusivamente procreador. Lo que no cumpla ese objetivo es pecado mortal y gravísimo. Letal. O sea, a confesarse. Y luego, a comulgar. Es cuando se forma el bucle.  Hacer tropelías como locos, arrepentirse, confesarse y comulgar. Y vuelta a empezar.
En materia política, generalmente, miran hacia la derecha. Supongo que por aquello de a la derecha de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y claro, si están a la derecha de toda la Trinidad, cómo no estarlo en cuestiones profanas. Religión y política, un cóctel explosivo.
Y, finalmente, son proclives a formar capillitas que tienden a desarrollar grandes movimientos de masas. Ejemplo vivos como el Opus Dei, Focolares, Comunión y Liberación, Legión de María, Camino Neocatecumenal (los kikos); Milicias de la Inmaculada, etc. Así hasta más de 50. Son las legiones internacionales del Vaticano.
No hay que tenerles miedo, sí mucho respeto porque son capaces de elevar a grado sumo su fanatismo. Los violentos se amparan en el anonimato. Y los ultra perfectos más que nadie son capaces de, como decía una amiga mexicana, comer santos y cagar diablos.
Se me está ocurriendo, para el año que viene, entre un par de amigas y amigos que tengo por esos mundos, fundar un partido, una ONG o una asociación. La idea es de una amiga zamorana que por ahí debe andar. Y lo podíamos llamar, así a bote-pronto, el PAMYB: Partido Anti Meapilas y Beatas.

Por José Miguel Izquierdo