Una manifestación contra mi propia conciencia


Unos (la policía) dicen que fueron 250.000, otros (la comunidad de Madrid) 1.000.000, otros (los organizadores) 2.000.000 y yo digo ¿porqué no? 10.000.000. Aquí cada uno canta la melodía que le salga del pairo. Y todos, absolutamente todos los manifestantes, con Super-Aznar  y sus corderitos a la cabeza, en contra de una ley de un asunto que, bajo mi punto de vista, pertenece ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE al ámbito de la conciencia personal de la mujer y, en muchos casos, por extensión, a su pareja, amante, marido o novio. Como la eutanasia, aunque en este país, este tema todavía tiene que dar mas vueltas que un trompo. Se ha escrito mucho y se ha dicho ya por activa y por pasiva, cómo es posible que a una guerra,  basada siempre en mentiras y suposiciones y bajo la que subyacen oscuros intereses económicos (cosa harto demostrada) se la justifique con la consiguiente matanza de miles de seres humanos. Cómo es posible que, despues de una magna concentración y manifestación no sólo en España sino en casi todos los paises del mundo, la sordera fue mayúscula por parte de los líderes en aquel momento que, para bien de la humanidad, ya no están en el poder, por lo menos de manera manifiesta. Pero a esta del aborto, sí que van en la cabecera. Detrás, y de manera subrepticiamente oculta, los azuzadores e instigadores obispos, guardianes de una falsa moral, apoyando la misma pero, como siempre, sin dar la cara. Es su forma perenne de actuación: tirar la piedra y esconder la mano. Para qué van a ir si ya tienen monaguillos y monaguillas de sobra que cumplen su papel. Y es que la evidencia de esta manifestación velada para desestabilizar, aún más, en estos momentos delicados, a los ciudadanos es obvia. La verdadera razón de esta manifestación es la de ir contra un gobierno socialista que todos sabemos que no está haciendo sus deberes. Seamos honestos y tengamos sentido común. Miren, para poner un ejemplo, desde esta minúscula tribuna: de repente me llega mi hija de 16 años y me dice que está embarazada. Estudia 1º de bachiller y porque tuvo un fallo o no fue lo suficientemente precavida. Y no me vengan los santurrones de turno a decirme: "Podía tener mas cuidado y que asuma las consecuencias". A ustedes los que realmente fueron a manifestarse en contra de la susodicha ley y a la iglesia ¿les suena aquella frase de Jesús cuando dijo: "El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra".? Venga, a ver quien tiene los santos cojones u ovarios para hacerlo. Si. Habrá alguien que no los tiene pero un careto que les llega hasta el suelo, seguro. Sigo con el ejemplo. Me pregunta mi hija: Papá, ¿qué puedo o debo hacer?. La pregunta en sí ya entraña dificultad. Para resumir y despues de mucho diálogo y de sopesar los pros y los contras, me dice que no puede afrontar con su edad el embarazo por muchisimas y variadas razones.  ¿Hay una ley civil, no moral ni religiosa porque, en primer lugar, no soy creyente,  que permita interrumpir el mismo?. Pues si tu conciencia te lo dicta, adelante. Cumple con la ley que te lo permita. Para lo cual insisto: no soy proabortista y tampoco antiabortista y ¿porqué? muy sencillo. Porque me baso en un sólo derecho personal e intransferible: a hacer lo que crea en conciencia y eso ni Aznar, ni Rouco, ni Ratzinger, mucho menos Esperancita, me lo pueden impedir. Hasta ahí podríamos llegar. ¿Qué decir de la Iglesia? Pues qué quieren que les diga. Como siempre, jodiendo y de mala forma al personal. Apretando con ganas el sentimiento ( y otra cosa) de la gente hasta exprimirlo al máximo. Utilizando su ignorancia prometiéndoles una tierra prometida que ni ellos mismos creen que exista. Metiéndose hasta en lo más íntimo de la persona para quitarles el derecho a pensar y a decidir por sí mismos, ofreciéndoles sólo su maravilloso y anacrónico razonamiento: su gran moral. La que han impuesto a lo largo de los siglos y en todos los rincones del mundo. Le importa una mierda el que la gente sea feliz.  Lo que le importa es seguir controlando las conciencias de las personas porque si éstas siguen sus directrices, es un alma buena, por el contrario, si no las siguen, es un alma mala y por tanto, se merece el infierno, un lugar que de una manera cansina y obsesiva nombran una y otra vez. Un lugar que tampoco ellos mismos se creen que exista pero que sirve para tener amedrentada y acojonada a la gente. Dicho lo cual que cada una y cada uno se mire, piense, reflexione, analice las consecuencias personales y de su entorno y... decida por sí mismo, no por lo que unos manifestantes presentes y ocultos digan o chillen. ¡¡¡ Faltaría mas ¡¡¡