Marcha atrás



¿Quién no conoce el término? Cuando se mencionan estas palabras, todos sabemos a qué nos estamos refiriendo. Por ejemplo, cuando conducimos, cuando una situación anda mal, cuando una persona enferma y va a peor, cuando se rectifican decisiones y cuando se produce un "coitus interruptus", sin mas, aunque en este último caso se debería unir la precisión porque si no se está a tiempo se puede quedar uno quieto parado o helado por un acontecimiento no previsto. La sensación que tengo en estos tiempos que corren es que se está notando un retroceso a pasos agigantados. Una sensación de "coitus interruptus" alarmante. La iglesia, por ejemplo, condena este tipo de actos, pero está practicando una regresión, una vuelta y un retorno al pasado mas propios de la Edad Media que del siglo en que vivimos. Resulta cabreante (es uno de los “modus operandi” que utilizan) cómo les importa un comino y una mierda el trabajo de muchísimas personas que se han esforzado y que han trabajado para presentar propuestas esperanzadoras a la humanidad, liberándola de muchas angustias cargándoselas de un plumazo y por decreto. No quiero ser demagógico y cuanto menos profeta pero está claro que mientras a la institución eclesiástica se le siga dando alas por parte del gobierno estatal sea del signo que sea, apoyándola sobre todo económicamente     y mientras no surjan, de nuevo, voces contestatarias dentro de la misma, el retroceso va a ser cada día peor. Vaya por delante una noticia última como ejemplo: para agosto de 2.011 está prevista la visita del Papa a España, que según cálculos aproximados tendrá un coste de 50.000.000 de euros, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. El Estado, que gestiona las perritas de todos los ciudadanos, ya sean católicos, musulmanes, budistas, ateos, agnósticos, protestantes y demás, aportará el 50% de ese gasto. Todo a costa del erario público. Ahí es nada. Esto si que es un “coitus interruptus” en toda regla, que nos va a dejar con la miel en los labios. Aviso a navegantes: preparémonos para otra modificación del IRPF, a costa de los ciudadanos normalitos porque no creo que los profesionales del balón (esos ricachones modernos) se atrevan a aportar mas porcentaje a las arcas, ya que si se los suben, la LFP, parará la competición liguera. Y ¡¡¡ ay ¡¡¡ de este país sin fútbol. ¿Nos dedicaremos  a rezar todos los días el rosario bajo la batuta del insigne Rouco?. A mi desde luego no me cogen, ni creo que a muchísima gente ¡ Qué panorama ¡ Tenemos también como tema de actualidad la puesta en marcha de la Ley de la Memoria Histórica, cosa que no está mal, por otro lado, el que salgan a la luz muchas historias dramáticas que ocurrieron en tiempos del mal llamado "salvador de la patria". Algunos programas de televisión, incluida alguna serie, nos llevan a muchos años atrás que resucitan la nostalgia y el recuerdo, como si aquellos hubieran sido lo máximo. Y es que por lo visto, para mantener el equilibro emocional de la gente o para tener cierta paz interior, nada mejor que una anestesia o un parón en el tiempo o nada mejor que una "marcha atrás". Está claro que los que manejan los hilos de este gran teatro, es decir, los que tienen el poder ya político, ya religioso, ya mediático, ya social están haciendo todo lo posible para que esto no sólo no avance, sino que se “retrodezca” como decía el mago. Como mal menor, muchos se encuentran atascados, esperando a ver qué pasa. Despistados y descontrolados ante hechos y situaciones contradictorias. Es evidente que la situación actual por el paro reinante, por la corrupción que está ramificada y que cada día se propaga más emulando a las cucarachas, es desconcertante. No toca otra sino que esperar acontecimientos a la vez que seguir denunciando, publicando y protestando por activa y por pasiva cualesquiera desmanes que sigan produciéndose por parte de los poderosos. “Pueden quitárnoslo todo menos la fiel esperanza”, como dijo hace pocos días y con 81 años, el admirado obispo de Sao Felix do Araguaia en Brasil, D. Pedro Casaldáliga.