Carta a un obispo (sin acritud)



Lo he leído hace poco y me acaba de dar un "temblique" que no veas. Soy un político y ciudadano normal afiliado, desde hace muchos años, a un partido independiente, que tiene como siglas: NNTLPNLOQEDRMC, tipo anuncio Carrefour. Sí. Soy consciente, al igual que todos los miembros y “miembras” al mismo, que es un poco complicado entenderlas pero cuando uno se da cuenta del significado enorme que tiene la combinación de letras y descubrirlas es más simple que quitarle la rosca a una botella. Como decía, acabo de leer la noticia y estoy que no paro de temblar y como consecuencia me ha dado una gastroenteritis o diarrea verde, que es la más chunga. Mi cuerpo y mi alma están tiritando al unísono procurando en todo mí ser unos espasmos que, al mismo tiempo, me dejan la tez blanquecina. Noto que el cabello se me está cayendo de repente y las ojeras me crecen dándole al entorno de mis ojos un negro oscuro de muerte. Empiezo a ver, de repente también, visiones de caballeros armados con espadas en la mano, dispuestos a cortarme la cabeza de un tajo y después a sacarme el corazón, harto de latir desesperadamente, después de abrirme el pecho con una sierra eléctrica. Las piernas me siguen temblando, hasta el punto que, llegado un momento, me doy cuenta que estoy de rodillas, doblado, mi cabeza toca el suelo. No paro de llorar. Mis brazos también sienten una debilidad extrema ante un peso que no pueden soportar. No hago sino pensar en lo que dirán de mí, en lo que me criticarán, en las penas capitales que me caerán encima. Pienso y tiemblo ante el miedo de ser quemado en una hoguera, de ser fusilado o de que me encierren para siempre en unas mazmorras frías y lúgubres sin comer ni beber aunque sea sólo una gota de agua. Esta noche, después de leer tu amenaza, no sé si podré conciliar el sueño pensando, al mismo tiempo, que mañana tengo que levantarme temprano para ir a currar. Coger el coche y “mamarme” una cola del copón para adentrarme luego en un puto atasco de la hostia, atenazado por los nervios de tu diatriba, de tu soflama o de tu aviso es algo que mi mente no puede soportar. Pero, fíjate por donde, “estimado”, y contando nada más que hasta cinco, tu sermón me la trae al “pairo”, es decir, me importa un carajo la decimosexta estupidez que acabas de parir: … "los católicos en general y en particular los políticos no pueden apoyar el proyecto de la ley del aborto, ni darle su voto, y, si lo hacen, "están objetivamente en pecado público mortal y no pueden ser admitidos en la sagrada comunión".  Oye, oye, ¡¡¡ qué cosas ¡¡¡. ¿Me permites? Y a otros políticos en particular y a los católicos en general que se pasan todo el año mamando o robando, para ser mas finos, de las arcas públicas;  a los que engañan, explotan y pisotean los derechos humanos más básicos; a los que apoyan sistemáticamente cualquier tipo de corrupción, sin importarles una mierda a quien se lleven por delante o cualquier proyecto urbanístico, tragando comisiones y poniéndose como camisa diaria el fraude;  a los dictadores que hacen desaparecer miles de vidas humanas y que matan a diestro y siniestro, niños, niñas, hombres, mujeres, ancianos y ancianas (como Franco, Pinochet, Videla, etc); a los que justifican una guerra y poniéndole el nombre de Cruzada Santa, etc, etc, etc, etc,etc, etc. A todos estos, “monsignore”, a todos estos… ¿sí se les da la comunión?. ¡¡ Qué fraude, que mentira, que pantomima mas grande ¡¡. No le creo ni una sola palabra de lo que dice. No creo en el dios justiciero y vengador que tu abanderas ni creo en su justicia divina, ni en su castigo divino y mucho menos en el pecado público mortal objetivo (menuda chorrada rocambolesca). Muchísimos afiliados y afiliados de este partido, creemos en algo más grande que eso: en el ser humano, al que hay que darle cariño, comprensión y amor, “monsignore” que es de lo que tú no tienes ni puta idea. Porque en ese, en el Dios del amor es en el que yo creo y otros much@s también. Por último, y para matarte la curiosidad, te voy a desvelar las siglas de nuestro partido: “No Nos Toquen Las Pelotas Ni Los Ovarios Que Es Donde Reside Nuestra Conciencia”. Y hacernos eso, es decir, manejar mi conciencia,  eso sí que es un pecado público mortal objetivo.