Dedicado a un querido amigo que me envió un mensaje privado.

Hace unos días publiqué esta nota en Facebook:

Buenos días, amistades de todos los géneros.

¡¡ATENCIÓN!! Mañana es el último día para decirle a Facebook que queremos privacidad, o sea, que a a partir de mañana todo lo que hemos publicado va a ser público. Y que no queremos que sea público aunque lo hayamos publicado. Es decir, que lo que voy a publicar a partir de mañana solamente lo voy a ver yo. Solo me queda una duda: ¿por qué voy a cometer semejante estupidez? ¿Publicarlo para verlo yo solo? Mientras, copia y pega esto en tu muro, no compartas porque si no ya se hace público. En fin, tú mismo. Buena semana, un cordial saludo de tu amistad pública y reconocida: José Miguel Izquierdo

Los que me conocen o me van conociendo suelo utilizar mucho el sarcasmo, la ironía o la broma, de vez en cuando, sobre algo que se vuelve cansino en las redes. En esta ocasión lo escribí en relación a que muchos usuarios publicaron en sus muros una declaración jurada para no permitirle a Facebook publicar fotos, comentarios, enlaces que ya hemos puesto y que si queríamos hacerlo íbamos a tener que pagar.

Primero, nadie sabe cuál es el origen de estos avisos; segundo, si nos hemos dado de alta en una red social, somos nosotros mismos los responsables de lo que publicamos, comentamos y de las fotos que subimos. Facebook, como otras, da la posibilidad de comunicarse con la gente y de la forma que uno quiera: solo amigos, público y hasta el punto de hacerlo con uno mismo poniendo en la configuración: solo verlo yo, cosa que me parece de friki total, pero también muy respetable como respetable también es configurar lo que quieres ver o no ver, recibir o no recibir notificaciones de gente o amigos que se vuelven muy cansinos a la hora de publicar siempre cosas y del mismo tema. En resumen, si te das de alta en una red SOCIAL y publicas o compartes algo eso será PÚBLICO y no hay vuelta atrás. Y si quieres conservar tu intimidad más íntima no te des de alta ni en el whatsapp  (por si acaso) sino en el padrón de tu ciudad o pueblo para que, por lo menos, el aparato del Estado te tenga localizado.