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Ago 01

Caer en la trampa

… de los medios de comunicación y redes sociales, con Internet como estrella, está resultando demasiado fácil. A los periódicos digitales o impresos -con auténticos mercenarios de la información al frente- se unen los llamados “youtubers” (término no acuñado todavía por la RAE) o “influenciadores” que se convierten de la noche a la mañana en periodistas para difundir una noticia, que pueda resultar escandalosa. Inmediatamente, se corre como un reguero de pólvora, formándose tribunales en todas partes con los distintos elementos que lo conformaría uno convencional: juez, abogado defensor, fiscal, alguacil y, sobre todo, un jurado popular que, sin escuchar las explicaciones o réplicas a las que todos tenemos derecho cuando no hacemos lo correcto, dicta sentencia y, con absoluta normalidad y desparpajo, condena llevando al supuesto culpable arruinándole la vida. Todo lo que hubiera hecho de bueno o hubiera trabajado y luchado anteriormente con total honestidad no vale para nada.

Y, como el jurado no entiende, ni lee, ni razona, ni contrasta, ni debate, termina confundiendo los términos, espoleados por los que tiraron la primera piedra que ya ha recorrido una larga trayectoria casi imposible de parar. Y el jurado actúa así porque es lo más fácil. Es tanta la adrenalina acumulada, que se “dispara” a diestro y siniestro sin pensar o razonar lo que se dice y escribe. Dejar de seguir el juego a esta gente sin escrúpulos se está convirtiendo, para algunos, en un auténtico esfuerzo para no caer en su trampa.