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Jun 29

Fanatismos,no, gracias

El apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas es lo que llamamos fanatismo.  Además de las anteriormente indicadas podríamos incluir el deporte, concretamente el fútbol. Sinónimos de fanático pueden ser, entre otros, intransigente, obstinado o prepotente.

Estamos asistiendo, últimamente y de forma reiterada, a un fuego cruzado de declaraciones y manifestaciones tremendamente agresivas de grupos minoritarios entre bandos opuestos. Son minorías, alentadas (sobre todo)  por distintos medios digitales, y lo que es peor por algunos dirigentes de los distintos partidos políticos y otras organizaciones, que fomentan cada día más el enfrentamiento, la enemistad y el odio hasta el punto de llegar a una violencia extrema.

Ocurre que, mientras, otros muchos de cualquier ideología y pensamiento, pacífica y coherentemente, se “atreven” a opinar y reflexionar sobre situaciones relativas a esos asuntos, se exponen a que los metan dentro del mismo saco. Existen páginas web que se aprovechan del desconcierto y la desinformación generalizada para, desde el anonimato en muchos casos, desprestigiar, humillar e insultar a colectivos en general y a personas en particular creando cuentas falsas tanto en Facebook como en Twitter y suplantando perfiles con el objetivo de minar su honestidad y honradez. Imágenes con texto amañadas, cartas falsas, vídeos y audios auténticos o manipulados pululan en la red como cucarachas con el único objetivo de propagarse como virus. Es la moda: hacerse viral.

Con todo lo que está pasando, antes de compartir o publicar algo tendríamos que mirar si las fuentes son auténticas y contrastar lo veraz de la información.  Decía Denis Diderot que “del fanatismo a la barbarie, sólo media un paso”. Nada más cierto.