“La fecundación in vitro es un aquelarre químico de laboratorio”. Hay frases que deberían traer de fábrica los sound beep, esos pitidos de censura que utilizan en la tele para camuflar tacos, exabruptos e insultos pronunciados en horario infantil. Pero para disimular su desbarre, obispo de Córdoba, no sería suficiente con una acumulación de beeps a toda pastilla rompiendo vúmetros, habría que sumarles el conjunto de sonidos creados por el fallecido Ben Burtt –“ruidero” de Star Wars– y… ni así. Qué nivel, Demetrio, qué nivel. Muy fan. Esto del “aquelarre químico” lo ha dicho usted en su “carta pastoral”. Y, una, en su inocente, romántica y cándida percepción de ciertas expresiones, al oír aquello de “carta pastoral”, visualizó a un hombre de piel curtida por el sol y el viento, sentadito sobre una piedra en lo alto de un cerro, observando con ternura a sus ovejitas mientras éstas zampan la dieta vegana, alejadas de todo estrés, y entonan baladas como Michael Bolton. Una, que de romántica es tonta, imaginó a un pastor que escribe, bajo un cielo azul salpicado de nubes de algodón, con manos enrojecidas y en un papel arrugado, palabras conciliadoras y esperanzadoras que alaban, ensalzan y enaltecen la vida. Todo ello acompañado por una melodía de flauta dulce y bucólica que no se sabe bien de dónde proviene… Pero no, hija, no. Ni nubes, ni flauta, ni gaitas, ni leches. El obispo, con su “carta pastoral”, ha venido a tocar, no lo que viene siendo la zambomba, sino las narices. Y, lo que es peor, ha venido a raspar el corazón de aquellos que han sufrido en ocasiones un calvario para conseguir crear vida, eso que tanto dicen defender el obispo y sus homólogos, que hasta se arremangan la casulla para ir a las manis con un objetivo “vital”. Qué pensarán Sonia, Jorge, Dani, Andrea, Nerea, Jimena, Carlos, Pau, Lidia… y tantos y tantos seres humanos que hoy caminan por la vida gracias a que, un día, sus padres decidieron intentarlo todo –mención especial a la lucha que libran las mujeres en este intento, las que han pasado por ello, lo saben bien–, para traerlos a este mundo lleno de contradicciones, de paisajes bellísimos y de pobreza, de seres maravillosos y abominables. A este mundo lleno de talento y de estulticia también, para muestra esa carta… En su mensaje navideño, también se ha animado a definir los roles del hombre y la mujer en la familia –de otros modelos familiares ni hablamos, claro– y ha sentenciado con un par: “Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa”. Esto, monseñor, perdóneme pero se lo ha copiado a El Fary. Su frase “al hombre blandengue le detesto” sigue triunfando en internet a
día de hoy. Sobre el papel del “varón” en la familia, añade usted: “Él aporta la cobertura, la protección y la seguridad”. ¿Seguro que se refiere a un hombre, o a la alarma de Securitas Direct? Y en cuanto a la mujer… “La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar”. Aquí ha estado usted más cerca de la línea comunicativa de un anuncio de Gas Natural. Por cierto, si durmiera o durmiese alguna vez con una mujer, podría comprobar que, a menudo, tenemos los pies congelados como palitos de cangrejo y que las que necesitamos calor en esos casos, somos nosotras… Sobre la hembra de la especie humana también dice usted:”Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa”. Esta frase se la pillan los de Intimissimi y hacen una campaña que acaba con las existencias de ligueros en todo el mundo. Ay, obispo, yo que creía que usted había agotado toda su creatividad al decir allá por 2012: “Hay que huir de la fornicación”, como si nos acechara a todas horas –qué más quisiéramos–. En mi humilde y pecadora opinión, lo que hay que huir es de dar por saco con ciertas afirmaciones. Suerte que son estos días de fiesta y algunos están un poco desenchufados de lo que se publica, porque… ¿Qué habrán sentido los nacidos gracias a las técnicas de reproducción asistida al escuchar que son producto de un aquelarre químico, que son una especie de bomba de Hiroshima? Seguramente, muchos de ellos no hayan tenido la mala suerte de conocer su despropósito epistolar, Demetrio. Y los que lo hayan hecho, es posible que se hayan sentido heridos, pero lo más probable es que se hayan partido de risa. A los unos y a los otros les propongo brindar con champán en una probeta, beber para celebrar su vida y para olvidar algunas palabras necias que no son más que chistes malos. Y lo sabes. Por cierto, ¿qué pensaría de sus palabras Jesucristo, primer ejemplo de inseminación artificial de la Historia? Feliz Navidad, Demetrio, le deseo que en 2016 se produzca en usted el despertar de la Fuerza y que la cordura le acompañe… NOTA DE LA AUTORA: Último Muy fan… del año. Gracias por leer, por comentar, por criticar, por apoyar, por discrepar. Gracias por estar. Feliz 2016 a todos los lectores de infoLibre.

Por Raquel Martos

Fuente: INFOLIBRE